Pedro Almodóvar vuelve a desnudarse ante el espectador en La piel que habito, su película número 18 y en la que, atravesadas por el código del terror, emergen sus obsesiones troncales, como el deseo o el dolor maternal. “Me hubiera gustado tener hijos”, confiesa en una entrevista.
“De joven no tenía ese interés o esa necesidad animal de ser padre, pero a partir de los 42 años sí que se me pasó por la cabeza muchas veces y sí que ahora echo de menos no tener una familia. Pero familia como unidad emocional, de cuidado y amor”, explica.
“Si todos los avances actuales me hubieran cogido con 15 años menos, es muy probable que hubiera tenido hijos”, concluye.


